¿Qué ofrece el Opus Dei?

Actividades
¿Qué ofrece el Opus Dei?

¿Cómo es la formación cristiana que recibe quien se acerca al Opus Dei? Clases, acompañamiento espiritual, retiros espirituales... en este vídeo (en...

Dos buenos analgésicos

Relatos y favores
Dos buenos analgésicos

Durante muchos años he convivido a diario con el dolor de espalda al que ya me había acostumbrado. Sin embargo, en cuestión de pocos días empecé a...

Textos espirituales

Esa corriente trinitaria de Amor

Esa corriente trinitaria de Amor

El Misterio de la Trinidad cambia en profundidad nuestra mirada sobre el mundo, porque revela cómo el Amor es el tejido mismo de la realidad.

La música que viene de Dios: canto y música en la liturgia

La música que viene de Dios: canto y música en la liturgia

La música ha tenido siempre un lugar central en la liturgia cristiana. Como el silencio, es un lenguaje que necesitamos para entrar en sintonía con la belleza de Dios, para descubrir su presencia. Caen las prisas, caen los cálculos, como siempre que se trata de amor: cantamos porque queremos tener tiempo para Dios.

el opus dei, en primera persona

Del Prelado

Carta del Prelado (9 enero 2018)

Carta del Prelado (9 enero 2018)

«Quiero dejaros como herencia el amor a la libertad y el buen humor», decía san Josemaría. Al hilo de sus enseñanzas, esta carta del Prelado invita a agradecer esa herencia y a reflexionar sobre el don de la libertad.

El Opus Dei en México

El Opus Dei en México

Historia

A partir de 1949, el novedoso mensaje del Opus Dei prende en todo tipo de ambientes en México, país que tiene la primogenitura en América.

Mensaje del día

“Hacer agradable la vida a los demás”

Mientras sigas persuadido de que los demás han de vivir siempre pendientes de ti, mientras no te decidas a servir –a ocultarte y desaparecer–, el trato con tus hermanos, con tus colegas, con tus amigos, será fuente continua de disgustos, de malhumor...: de soberbia (Surco, 712).

Cuando te cueste prestar un favor, un servicio a una persona, piensa que es hija de Dios, recuerda que el Señor nos mandó amarnos los unos a los otros. –Más aún: ahonda cotidianamente en este precepto evangélico; no te quedes en la superficie. Saca las consecuencias –bien fácil resulta–, y acomoda tu conducta de cada instante a esos requerimientos. (Surco, 727)

Que sepas, a diario y con generosidad, fastidiarte alegre y discretamente para servir y para hacer agradable la vida a los...