
Una iniciativa pionera: Colegio Montefalco
A principios de 1951, en búsqueda de un lugar en las afueras de la ciudad donde pudieran echar a andar algunas actividades formativas, algunas fieles del Opus Dei —Manuela Ortiz, Cristina Ponce y Margarita Mendoza, entre otras— visitaron Montefalco.
06 de julio de 2010
Guadalupe Ortiz de Landázuri en Montefalco.
Los inicios de Montefalco están hondamente entrelazados con la vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri, cuya fe optimista contagiaba a las demás. Así se logró “que las actividades se desarrollasen en un clima acogedor y digno, a pesar de las escaseces materiales en las que se desenvolvían”.
Además, todas trabajaban impulsadas y animadas por Mons. Josemaría Escrivá –canonizado el 6 de octubre de 2002– que en 1952 les escribía: “Pienso que esa labor con campesinas será de mucha gloria de Dios y un gran servicio para esa gran nación: cuántas almas santas vais a encontrar”.
En 1958, después de seis años de esfuerzos y sacrificios para reparar la ex hacienda, Margarita Mendoza viajó a Montefalco nuevamente con el propósito de poner en marcha una escuela que mejorara la situación de las mujeres campesinas del Valle de Amilpas.
Eva Sámano de López Mateos visitó Montefalco en 1960 y quiso tomarse una fotografía con algunas alumnas.
Las clases se impartían por la tarde para que las alumnas tuvieran tiempo de ayudar en el campo y en las labores del hogar por la mañana. Los estudios duraban dos años, pero si no se tenía la educación primaria completa, las alumnas debían cursar un año más.
“Las clases prácticas comprendían corte, bordado, cocina casera y repostería, artesanías con tejido de mimbre y henequén y nociones elementales de carpintería y decoración. Dentro de las materias teóricas se impartían lenguaje, caligrafía y ortografía, aritmética, higiene, historia y geografía, economía doméstica y religión”.
Aparte de las clases regulares, en Montefalco también se organizaban actividades extraescolares en las que podían participar las mamás y hermanas de las alumnas, y se disponía de un centro de alfabetización para chicas de todas las edades.
Con el correr de los años se vio la necesidad de abrir una secundaria que permitiera que las jóvenes del estado de Morelos pudieran continuar preparándose. En 1968 dieciocho alumnas iniciaron sus estudios en la telesecundaria de Montefalco.
En Montefalco, algunas de las primeras mujeres que conocieron el Opus Dei en la década de los cincuenta.
Son mujeres que inciden positivamente en sus familias y en el Valle de Amilpas y sus alrededores, zona donde hace más de cincuenta años se sembraron sólo sueños que ahora se han transformado en una cosecha abundante de educación y bienestar.
Cfr. Lucina Moreno Valle y Mónica Meza, Montefalco, 1950: una iniciativa pionera para la promoción de la mujer en el ámbito rural mexicano, Studia et Documenta, Vol.2, 2008.
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08 de septiembre de 2010

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